Señoras y Señores:
La providencia nos ha brindado la oportunidad de presidir la Red de Sociedades Científicas Medicas Venezolanas para el período 2004-2006, oportunidad que aceptamos con mucho optimismo y con el deseo de continuar la labor que nuestros antecesores han desarrollado tan dignamente.
Todos los que estamos aquí reunidos, tenemos fuertes compromisos en los diferentes ámbitos del vivir humano, en especial en el área de la salud. Cada uno de nosotros representa uno de los nudos de la gran red Médica que envuelve a la sociedad venezolana. Juntos representamos el "alma" de la comunidad científica médica de Venezuela, el espíritu, por el cual Venezuela vive y avanza.
Y es por ello que frecuentemente nos preguntamos: ¿Podremos construir un País donde todos sean verdaderamente libres, iguales, unidos, y donde cada uno respete la identidad del otro? ¿Podremos verdaderamente construir un País sin desigualdades sociales, y donde no haya más personas marginadas del cuerpo social, porque el hambre o la falta de trabajo los han excluido? ¿Cómo sanar las divisiones provocadas en nombre de los propios ideales?¿cómo sanar las rupturas producidas por el querer reivindicar las humillaciones sufridas por derechos negados?
La historia de la Humanidad nos presenta sus modelos :
El Mahatma Gandhi padeció terriblemente por los atropellos, sufridos por la luchas de clases y dijo:
"Mi misión no es, simplemente, la fraternidad de la humanidad india (.) Sino que a través de la realización de la libertad de India, espero realizar y desarrollar la misión de la fraternidad de los hombres" [1] .
La Revolución Francesa con su lema: "libertad, igualdad, fraternidad" sintetiza el gran proyecto político de la modernidad. Un proyecto que, en gran parte, se ha dejado de lado, porque se ha logrado poner en práctica, de algún modo, la libertad y la igualdad, mientras que la fraternidad, en cambio, fue más anunciada que vivida.
La fraternidad no puede existir sin justicia y es necesario que invirtamos todo nuestro esfuerzo en el logro de la misma. La Democracia tiene una factura social que debe pagar y lamentablemente tenemos una gran mora que debemos honrar. Esta factura social no es beneficencia , filantropía, benevolencia.... no, es pura y simple justicia social.
Será esta justicia la que logrará crear un "círculo benéfico" que restablezca la confianza, vuelva a abrir la esperanza, reconstruya las relaciones personales y civiles desgarradas. Ante la insuficiencia de soluciones que las leyes aportan, ha de imponerse la ley de la Justicia y del amor, la ley de las leyes, el valor supremo, síntesis de todos los valores humanos.
La Justicia, hoy más que nunca, es indispensable para Venezuela.
Para generar, allí donde estemos, porciones de fraternidad cada vez más amplias para recomponer el tejido social.
Sin fraternidad, ningún hombre y ningún pueblo será verdadera y totalmente libre, la igualdad y la libertad estarán siempre incompletas y precarias hasta que la fraternidad no forme parte de los programas políticos y de salud de cada región del mundo
A este punto se impone una pregunta: ante la situación actual de nuestro País, ante la fuerte polarización que estamos viviendo. ¿cómo debemos comportarnos? ¿cuál puede ser nuestro aporte específico para que Venezuela pueda responder las demandas del mundo actual?
Ya lo hemos anunciado pero es útil repetirlo: debemos traducir inmediatamente en vida la idea-fuerza de la fraternidad universal, la justicia social y el servicio. Nosotros como profesionales de la Salud, tenemos la responsabilidad de garantizarle, al menos en nuestra área, todo esto a nuestro pueblo.
Ruego a Dios porque, con la ayuda de todos ustedes, pueda desde la Red de Sociedades Científicas Médicas Venezolanas servir, de este modo, dignamente a mi sociedad y a mi País.
Dr. José Ramón Medina Bereciartu
[ 1] M.Gandhi, Antiguos como las montañas, Milán 1970 |